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PREVALENCIA DE TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA Y CONOCIMIENTO FRENTE A DAÑOS  EN  CAVIDAD ORAL EN ESTUDIANTES DE ODONTOLOGIA, AÑO 2010

PREVALENCE OF FOOD BEHAVIOR DISORDERS AND KNOWLEDGE AGAINST ORAL CAVITY DAMAGES OF DENTISTRY STUDENTS, YEAR 2010

Autores

Yeily Thomas Alvarado*, Edgar Ibáñez Pinilla**, Renan Morales Abaunza***, Natalia Gómez Delgado****, Ibeth Vásquez Machado, Patricia Leguizamón Martínez, Diana Ramírez Camacho


*Odontóloga, Especialista en Epidemiologia, Profesora Titular Fundación Universitaria San Martin. yeilyisabel33@gmail.com. Bogotá Colombia
**Bioestadística, Especialista en Estadística, Especialista en Docencia Universitaria, Magister en Epidemiologia Clínica, Profesor Universidad el Bosque y Fundación Universitaria San Martin. Bogotá - Colombia
**Medico, Especialista en Epidemiologia, Medico en la ESE Hospital Regional Chiquinquira II Nivel. Bogotá - Colombia
*** Odontólogos, Facultad de Odontología, Fundación Universitaria San Martin. Bogotá – Colombia.


Recibido 02 Diciembre 2011/ Modificación 15 Diciembre 2011/ Aceptado 18 Diciembre 2011

RESUMEN.

Objetivo.
Determinar la prevalencia de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA) en la población estudiantil de la Fundación Universitaria San Martin (F.U.S.M) facultad de odontología.
Métodos. El tipo de estudio fue de corte transversal, en una población de universitarios de I a X semestre, la muestra fue de 233 estudiantes, como criterio de inclusión se tomó el estar matriculados al primer periodo de 2010. Las variables involucradas fueron: edad, sexo, semestre, estrato socioeconómico, peso, estatura, conocimiento frente a las consecuencias de los TCA a nivel de cavidad oral. Se aplicó la prueba tamiz Test de Actitudes Alimentarias EAT-26 para determinar si posee desordenes alimenticios que necesiten atención profesional; la confiabilidad de esta prueba es del 84%, la sensibilidad y especificidad es del 77% y 95% respectivamente.
Resultados. La prevalencia del TCA fue de 8,3% (n=19; N=91; error de muestreo=19,3%) con un límite inferior en el  IC 95%  de 5,6%(N=56) y un límite superior del 12%(N=125). La prevalencia en el grupo de mujeres fue del 9,7%(n=17) y en el grupo de hombres fue de 3,5%(n=2). Los estudiantes identificaron que las enfermedades más frecuentes relacionadas con el TCA eran la caries dental, erosión dental y enfermedad periodontal.
Conclusiones. El riesgo para TCA, es menor para esta población que para el resto del país.
 
Palabras Clave: Trastornos de la Conducta Alimentaria; Estudiantes de odontología; Cavidad Oral; Prevalencia; Test de Actitudes Alimentarias.

ABSTRACT.

Objectives.
To determinate the prevalence of Eating Disorders (ED) in the student population of Faculty of Dentistry, Fundación Universitaria San Martin (F.U.S.M) (FUSM).
Methods. This was a cross sectional study in a population of university students from I to X semester, the sample was 233 students, an inclusion criteria was recorded the first period of 2010. The variables involved in the study were age, sex, semester, socioeconomic status, weight, height, knowledge against the consequences of ED at the level of oral cavity.  Screening test EAT-26 was applied to determinate whether ED needs professional attention; the reliability of this test is 84%, the sensitivity and specificity is 77% and 95%, respectively.
Results. The prevalence of TCA was 8.3% (n = 19, N = 91, sampling error = 19.3%) with a lower limit at 95% of 5.6% (N = 56) and a limit above 12% (N = 125). The prevalence in women was 9.7% (N = 17) and the group of men was 3.5% (N = 2). The students identified that the most frequent diseases related to ED were dental caries, dental erosion and periodontal disease.
Conclusions. The risk to ED is lower to this population than the rest of the country population.

Key words: Eating Disorders; Students Dental; Mouth; Prevalence; Eating Attitudes Test (EAT-26).



INTRODUCCIÓN


Durante las últimas tres décadas, las investigaciones adelantadas por grupos interdisciplinarios pertenecientes a universidades de España, Estados unidos, Canadá, México, Chile  y Colombia, han concentrado gran parte de sus esfuerzos en el estudio de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), en la población preuniversitaria y universitaria temprana, cuyas edades oscilan entre los 14 y 24 años, con resultados que revelan un alarmante aumento progresivo de la prevalencia e incidencia de Anorexia Nerviosa (AN), Bulimia Nerviosa (BN) y Trastornos  del Comportamiento Alimentario Inespecífico (TCA-NE). En este acerbo de investigaciones se han tipificado conductas alimentarias de riesgo y cuadros clínicos específicos.
Los trastornos de la conducta alimentaria (TCA), son un grupo de Psicopatologías caracterizadas por serios disturbios en la ingesta, como restricción de alimentos. Episodios de apetito voraz (atracones), excesiva preocupación por la figura corporal y el peso (1). Los principales criterios diagnósticos para AN son la sobrevaloración de la figura y el peso, mantener un peso muy bajo en el  Índice de masa corporal (IMC < 17.5 Kg/m2), y además amenorrea en mujeres fértiles que no usan anticonceptivo, aunque esto último no siempre se presenta.

En la BN también se cumple la sobrevaloración de la figura y el peso, además de recurrentes episodios de atracones, extremo control de peso (dietas restrictivas, inducción del vomito frecuente, o el uso de laxantes) Los TCA-NE se definen por la presencia incompleta de los criterios diagnósticos de  AN y BN (2).

Los TCA se enmarcan entre aquellos fenómenos sociales y culturales que trascienden mas allá del campo medico y científico a la sociedad. Los medios de comunicación han promovido el conocimiento de esta problemática, a veces, de una forma dramática y sesgada. Esto unido al aumento de prevalencia de casos ha generado una alarma social que ha llegado a sensibilizar a las instituciones públicas (3).
Si bien los trastornos definidos por el  Manual Diagnóstico y Estadístico  de las Enfermedades Mentales  (DSM IV por sus siglas en Ingles), AN, BN y TCA-NE tienen prevalencias de apenas 0,5 a 3% (4).  Las conductas alimentarias de riesgo son mucho más frecuentes. Investigaciones recientes indican que los TCA ocurren comúnmente en adolescentes y adultos jóvenes; son diez  veces más comunes en mujeres que en hombres ya que en las mujeres el riesgo de desarrollar AN  es del 0,5 al 1%, mientras que para desarrollar BN  es del 2 al 5% (5).

Aunque en  Colombia no existen estadísticas globales sobre estas enfermedades se han publicado estudios como el realizado en Cali con estudiantes universitarios mediante la aplicación de una encuesta  de evaluación de comportamiento alimentario (ECA); 39,7 % de estos estudiantes tuvieron puntajes positivos en la prueba, que indica una alta probabilidad  de desarrollar algún TCA; con una relación mujer: hombre de 2:1, y una prevalencia estimada de 44,1 % en mujeres y 9,6 % en Hombres (6).

En Medellín durante el 2003 se desarrolló un estudio descriptivo con estudiantes universitarias de primer y segundo año de diferentes programas donde la prevalencia de AN  fue de 3,1 % y 2,1 % para la BN (7). La Universidad Autónoma de Bucaramanga en el año 2004 utilizando como instrumento el cuestionario SCOFF, informa una prevalencia del 30% de TCA en la población estudiada (8).
Las características socio demográficas de la población estudiantil universitaria permiten suponer que existen casos de TCA en porcentaje mayor al general, según una investigación avalada por el Servicio de Epidemiología  del Instituto de Salud Pública de Madrid (9).
Finalmente, no existen estudios  precedentes nacionales que evalúen el conocimiento de los estudiantes de odontología sobre las principales manifestaciones bucodentales en los pacientes anoréxicos y bulímicos entre las que se encuentran: la erosión dental, enfermedad periodontal, sialoadenitis en glándulas salivales principalmente parótida y xerostomía (10).

Según esta panorámica, el presente estudio pretende indagar sobre la prevalencia de los trastornos de la conducta alimentaria por medio de la prueba tamiz del instrumento EAT -26, en la población estudiantil de la Fundación Universitaria San Martin con sede en Bogotá facultad de Odontología, y adicionalmente evaluar el conocimiento frente a las consecuencias de los mismos a nivel de cavidad oral.

MATERIALES Y MÉTODOS

El tipo de estudio fue de corte transversal, en una población de estudiantes de la Fundación Universitaria San Martin, el tipo de muestreo fue estratificado por semestre por afijación proporcional, el tamaño de muestra fue de 233 estudiantes. Dentro de los criterios de inclusión se aceptaron estudiantes matriculados al primer semestre de 2010 y como criterios de exclusión el no contestar el instrumento o no encontrarse el día de la toma de datos.
Se aplicó un instrumento auto administrado donde se evaluó las variables: sexo, edad, estado civil, estrato socioeconómico, peso, estatura, semestre, conocimiento frente a las consecuencias de los TCA a nivel de cavidad oral. Se usó la prueba EAT-26, útil para determinar si se posee desórdenes alimenticios que necesiten atención profesional.  Si la puntuación es igual o superior a un punto de corte de 20 en la escala de conductas alimentarías, o si presenta al menos una respuesta afirmativa en la escala de comportamientos alimentarios, determina la presencia de factor de riesgo para TCAIf you score above 20 on the EAT-26, please contact your doctor or an eating disorders treatment specialist for a follow-up evaluation.. Las respuestas para cada pregunta de la 1 a la 25 se ponderan de 0 a 3, con un puntaje de 3 para siempre, de 2 para algunas veces, 1 para casi nunca y 0 para nunca; la pregunta 26 tiene una calificación de 0 para siempre, 1 para algunas veces, 2 para casi nunca y 3 para nunca. las preguntas 1a 26 se agrupan  en tres subescalas que determinan:  dieta: 1, 6, 7, 10, 11, 12, 14, 16, 17, 22, 23, 24, 25; bulimia y preocupación por la comida 3, 4, 9, 18, 21, 26; y control oral 2, 5, 8, 13, 19, 20). La confiabilidad de prueba es del 84%, la sensibilidad y especificidad de la prueba es del 77% y 95% respectivamente (11).

Se describieron las variables cualitativas mediante distribuciones de frecuencias y porcentuales, variables cuantitativas con medidas de tendencia central como el promedio y medidas de dispersión como la desviación estándar, se midió la variación mediante el coeficiente de variación u homogeneidad (0-10% Homogéneo, 11-20% medianamente homogéneo, mayor del 20% Heterogéneo), para el cálculo del tamaño de la muestra la confiabilidad fue del 95%.

Para el análisis bivariado se utilizó la prueba Chi cuadrado de Pearson y el test exacto de Fisher en el caso de que las frecuencias esperadas fueron menor de cinco, para determinar el riesgo se utilizo la razón de disparidad (OR) y la razón de disparidad ajustada por todas las variables con un modelo de regresión logística en el método introducir, en todas la pruebas se utilizo el nivel de significancia al 0,05.
Los datos fueron digitados y depurados en Microsoft Excel versión 2003 y procesados en el programa Epi Info versión 3.5.1

 Aspectos éticos y legales

Según resolución 8430 de 1993 del Ministerio de Protección Social, en la cual se establece las normas científicas, técnicas y administrativas para la investigación en salud, esta investigación se considero sin riesgo y por lo tanto no se le aplico consentimiento informado.
En el momento de la aplicación del instrumento a los participantes se les explico en que consistía la investigación. Además, se salvaguardó el secreto profesional donde los investigadores se comprometieron a no divulgar la identidad ni los antecedentes médicos de las personas que voluntariamente participaron en el estudio.

 

RESULTADOS

Características Generales

El grupo estuvo conformado por 233 estudiantes. La edad promedio fue de 21,05±3,4 años con un mínimo de 16 y un máximo de 35 años, la variabilidad fue medianamente homogénea (CV=16%). El sexo predominante fue el femenino con un 75,5%(n=176). Con respecto al estado civil  predominó el soltero con un 90,5%(n=210) seguido de unión libre con un 6,9 %(n=16) y casado con un 2,2%(n=5). El estrato que predominó fue el tres con un 58,8 %(n=137) seguido del cuatro con un 19,3 %(n=45), dos con un 16,7 %(n=39), cinco con un 3,4%(n=8), uno con un 1,3%(n=3) y seis con un 0,4%(n=1).     

Características Antropométricas

El peso promedio fue de 57,6±10.1 kg con un mínimo de 35 y un máximo de 102 kg, la variabilidad fue medianamente homogénea (CV=17,5%). La estatura promedio fue de 1,62±0,08 m, con un mínimo de 1,47 y un  máximo de 1,89 m, la variabilidad fue homogénea (CV=5,1 %). El índice de masa corporal (IMC) en bajo peso se encontró en un 12 %(n=28), en peso normal el 75,5 %(n=176) y en sobrepeso y obesidad el 12,4%(n=29).
Prevalencia del Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA)
La prevalencia del trastorno de la conducta alimentaria fue de 8,3%(n=19; N=91; error de muestreo=19,3%) con un límite inferior en el  IC 95%  de 5,6%(N=56) y un límite superior del 12 %(N=125). La prevalencia en el grupo de mujeres fue del 9,7%(n=17) y en el grupo de hombres fue de 3,5%(n=2).
Los estudiantes identificaron que las enfermedades más frecuentes relacionadas con el trastorno de la conducta alimentaria (TCA) fueron la caries dental, erosión dental y enfermedad periodontal (Grafica 1).

Grafica 1. Distribución de enfermedades orales asociadas al TCA

Con ningún  factor se encontró asociación, sin embargo estuvo cerca de ser significativo con la conducta alimentaria (TCA) el índice de masa corporal (IMC), en donde el tener sobrepeso-obesidad tuvo un riego 2,41 veces mayor que estar en un peso normal (Tabla 1).

Tabla 1. Factores asociados a los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA)

Al controlar covariables no se encontró asociación en ninguna de ellas, sin embargo en el IMC el sobrepeso estuvo cerca de ser significativo comparado con el IMC normal teniendo 2,8 veces mayor riesgo de un TCA (Tabla 2).

 Tabla 2. Regresión Logística de los Factores asociados a los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA)

DISCUSIÓN

En el presente trabajo se estudió el riesgo para TCA según la prueba tamiz del instrumento EAT -26, y se encontró una prevalencia del 8,3% con un IC 95% de 5,6%(N=56) y un límite superior del 12%(N=125), la cual es baja comparada con la prevalencia en Cali donde la prevalencia estimada total fue de 27,9% (6). Esto puede explicarse por las diferencias culturales y de poblaciones, quizás con menor vulnerabilidad y mayor conciencia de la problemática.

En el estudio efectuado en la universidad autónoma de Bucaramanga, se informo que el riesgo para TCA es de 38,6% entre estudiantes universitarias (8). Esta prevalencia es mayor que la del presente estudio pero más cercana a la observada en Cali, probablemente por mayor similitud de culturas donde la convicción de autovaloración está fuertemente determinada por la apariencia corporal.

La universidad de Manizales informa que el 12,7% de la población encuestada presentó factores de riesgos positivos para TCA (12), porcentaje más cercano al observado en el presente estudio probablemente por la similitud de la población (Universitarios) y las características de altitud y clima que determinan diferentes culturas.

Este estudio muestra concordancia con la literatura, respecto a la mayor prevalencia de riesgo para TCA en mujeres 9,7% (1, 2, 4-6), lo que reafirma al sexo femenino como factor predisponente. De igual forma es importante resaltar la reciente tendencia al aumento en la prevalencia en hombres (13) y que también se evidenció en los resultados mostrados en la presente investigación 3,5%.

Otras publicaciones indican que las conductas alimentarias de riesgo también se incrementan en la medida que aumenta el índice de masa corporal (14). Así también se reconocen otros factores biológicos como la adolescencia, el sexo femenino y el llegar a la menarquía o problemas físicos (15). En esta investigación no se encontraron factores asociados.

Los conocimientos que tienen los estudiantes acerca de los daños en cavidad oral originadas por los trastornos de la conducta alimentaría se ve reprimida por la falta de implementación en los planes de estudio de los programas de odontología para asumir prevención y reconocimiento de las manifestaciones orales asociadas a los desórdenes alimentarios, tal como lo indica un estudio realizado en Estados Unidos en centros de estudios de higiene oral y Odontología mediante un cuestionario realizado por internet, donde el 79 % de los programas de Odontología no dedican tiempo en instrucción clínica sobre las manifestaciones orales de los trastornos de la conducta alimentaria y el 83 % careció de conocimientos en atención oral de estos pacientes(16). En el presente estudio se evidenció que los estudiantes identificaron la caries dental con una alta frecuencia, asociada a los trastornos de la conducta alimentaria. Actualmente en Colombia no se han realizado estudios que demuestren los conocimientos que tienen los estudiantes de odontología frente a las manifestaciones orales de los trastornos de la conducta alimentaria.

Como conclusión se tiene que el riesgo para TCA, es menor para esta población que para el resto del país, aunque continua siendo importante. Este trabajo debe considerarse una contribución a estudios de los TCA, en la población joven colombiana y un paso hacia el propósito de tener un conocimiento global del problema inclusive desde la formación universitaria en las facultades de odontología, por la temprana edad promedio en la que estos pacientes acuden a la consulta, el Odontólogo juega un rol importante en la detección y diagnóstico oportuno de estos padecimientos que usualmente son manejados tardíamente en las clínicas psiquiátricas varios años después.

REFERENCIAS

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